miércoles, 6 de octubre de 2021

Serie “El Conflicto Cósmico”

 

Serie “El Conflicto Cósmico”

Serie “El Conflicto Cósmico”

Tema 1

El origen del mal

Nota: Introducir este tema con la 1era parte del video de D. Batchelor “El conflicto cósmico”

Introducción:

Ilustración: El 27 de febrero de 2010 un terremoto devastador sacudió la república vecina de Chile, dejando tras su estela alrededor de 800 muertos y 2 millones de damnificados. Un país destruido. ¿Quién tuvo la culpa? ¿Dios, como dijeron algunos?

Poco más de 5 meses después, 33 mineros quedaron atrapados en una mina ubicada en el mismo país, a 700 mts de profundidad, tras un derrumbe inesperado. En forma milagrosa, los 33 salieron con vida, luego de pasar 70 días bajo tierra en condiciones casi infrahumanas.

La pregunta que surge es, ¿Por qué algunos se salvan, y otros fallecen? Nadie tiene la vida comprada. Todos estamos expuestos al peligro y a la muerte.

Ilustración: Clara mira por la ventana de su cocina. Ve a su hijita de 7 añitos jugando con su amiguita. Ambas parecen perfectamente sanas y felices. Pero hay una diferencia: le acaban de diagnosticar cáncer terminal a la hija de Clara. En su desesperación, Clara alza los ojos al cielo y clama: “Señor, ¿Por qué mi hija? ¿Por qué sufren los inocentes?” ¿Tiene derecho Clara a hacer esta pregunta? Sí, por supuesto que sí.

¿Cuál es la diferencia? ¿Por qué algunos sufren y mueren injustamente, y otros salvan sus vidas? ¿Hay respuesta para todos estos interrogantes?

La Biblia da la respuesta. Pero para obtenerla debemos viajar al pasado muchos siglos y milenios, al remoto principio del universo, antes de la creación del mundo.

Desarrollo:

  1. “En el principio… Dios”:

Génesis 1:1a (NRV2000, p. 3): “En el principio… Dios…”. Dios siempre estuvo, siempre existió. Y con él su hijo, Jesucristo (Colosenses 1:16-17, p. 993), y el Espíritu Santo (Génesis 1:2 p. 3).

La Biblia nos dice que Dios es un Dios de amor (1 Juan 4:8, p. 1033), y que todo lo bueno proviene de él (Santiago 1:17, p. 1021; Romanos 8:28, p. 948).

Dios es el único dador de vida, porque él es la vida (Juan 14:6). Él mismo no tiene principio ni final, es eterno. Dios se deleita en crear, porque es un Dios de amor, y desea tener criaturas a las cuales amar y cuidar. Él da vida, pero no causa la muerte, ni el mal y el sufrimiento. ¿Entonces quién es el responsable de todo ello?

Antes de crear la tierra y todo lo que hay en ella, incluyendo los seres humanos, Dios creó a los ángeles (Job 38:4-7, p. 469; Heb. 1:7, p. 1010). Los ángeles son “espíritus ministradores” (Hebreos 1:14, p. 1010), creados un poco mayores que los hombres, fueron creados para servir a la Deidad. El líder supremo de las huestes angelicales era el Arcángel Miguel, mejor conocido como Jesucristo, o el Hijo, segunda persona de la Trinidad. Él no fue creado, sino que participó con el Padre de la creación (ver Juan 1:1-18, p. 882; Col. 1:16-17, p. 993).

La Biblia menciona distintos tipos de ángeles. Se menciona al Arcángel Miguel (Jesús), se mencionan serafines, y querubines. Todos eran perfectos. Cada uno tenía su función, y todos vivían en perfecta armonía, felices de servir a un Dios de amor.

  1. Luego, Lucifer:

Pero hubo un ángel, creado por Dios, que fue distinto a los demás. La Palabra de Dios nos dice en Ezequiel 28:14-17 (p. 714) que fue un querubín creado por Dios, un querubín protector, que se encontraba en el santo monte de Dios. Era el ángel más importante, ocupaba el segundo lugar luego de Jesucristo, el Arcángel.

Este querubín, o ángel, se llamaba Lucifer (Isaías 14:12, p. 595), o “hijo de la mañana”. Tenía características maravillosas. El libro del profeta Ezequiel nos dice que era:

  • Perfecto
  • Hermoso
  • Sabio
  • Esplendoroso

Además, poseía las cualidades de un líder natural. Ahora bien, ¿quién le había otorgado todas estas cualidades a este maravilloso ángel de luz? Muy bien, Dios. Él lo creó, lo creó perfecto. Al ver todas sus cualidades, Lucifer podía tomar una de dos actitudes:

  1. “Gracias, Señor, porque en tu misericordia me otorgaste estas cualidades, dones, talentos, características positivas. Te alabo a ti, te consagro lo que me has dado, para servirte a ti en primer lugar”.
  2. “¡Miren qué hermosas cualidades tengo! Soy sabio, hermoso, perfecto, tengo todas las características positivas que podría desear. No necesito de Dios. Es más, soy tan perfecto, que puedo ocupar el lugar de Dios. Puedo ser mi propio Dios”.

Lamentablemente, Lucifer escogió esta segunda actitud. La Biblia nos dice de él:

“Tú que decías en tu corazón: ‘Subiré al cielo, en lo alto, por encima de las estrellas de Dios levantaré mi trono, en el Monte de la Reunión, al lado norte me sentaré. Sobre las altas nubes subiré, y seré semejante al Altísimo’.” (Isaías 14:13-14, p. 595).

Dios también nos da cualidades a nosotros, y cuando nos miramos al “espejo”, y vemos todos nuestros dones y talentos, también debemos elegir entre esas dos actitudes: dar la gloria a Dios, o enaltecernos y enorgullecernos.

Poco a poco, casi imperceptiblemente, este ángel de luz fue albergando el orgullo en su corazón. Su propio orgullo lo llevó a envidiar a Dios y a codiciar la posición de Jesucristo, el Hijo. Comenzó a dudar del amor y la justicia de Dios, y cuando estuvo convencido de su propio enaltecimiento, elaboró un plan de acción para “derrocar” a Dios.

  1. Comienza el conflicto:

Ilustración: ¿Qué hacen los políticos para intentar ganar las elecciones? Una campaña política. ¿Y qué hacen en esa campaña política? Propaganda. Necesitan el apoyo del pueblo, necesitan conseguir votos. Comienzan por ensalzar sus propias cualidades y a hacer promesas. Luego tratan de desacreditar a los demás postulantes. Si deseas ser criticado, postúlate para algún puesto político. De seguro que tus oponentes harán todo lo posible por desacreditarte, criticarte, y echarte por el suelo.

Eso fue exactamente lo que hizo Lucifer. Comenzó a sembrar dudas entre los demás ángeles, tratando de convencerlos de que él era tan justo y perfecto como Dios, e incluso más justo que Dios. Que él merecía el puesto que ocupaba el Hijo, y que Dios era un Dios injusto, que sus leyes eran leyes injustas.

Poco a poco, Lucifer logró convencer a miles de ángeles a unirse a su rebelión. Las Escrituras nos dicen que finalmente un tercio de los ángeles se colocó del lado de Lucifer y se rebelaron contra Dios (Apoc. 12:4, p. 1045).

La situación se volvió insostenible. Lucifer desafió abiertamente a Dios, y por primera vez hubo discordia y guerra en el cielo. Dice la Palabra de Dios en Apocalipsis 12:7, p. 1045: “Hubo una gran batalla en el cielo. Miguel y sus ángeles combatieron al dragón, y el dragón y sus ángeles combatieron”.

No sabemos qué tipo de armas se utilizaron. Lo cierto es que lucharon, y como en toda batalla, hubo un vencedor: Jesucristo, el Arcángel Miguel. Jesús es vencedor. Siempre lo fue, y siempre lo será. Por eso es importante recordar siempre que, pase lo que pase, si estamos del lado correcto, saldremos vencedores con Cristo Jesús (Rom. 8:37, p. 949).

¿Y qué sucedió con Lucifer, ahora el dragón, y sus ángeles? Sigue diciendo el libro de Apocalipsis:

“Pero éstos no prevalecieron, ni se halló más lugar para ellos en el cielo. Y fue lanzado fuere ese gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, que engaña a todo el mundo. Fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él” (Apoc. 12:8, 9, p. 1045).

Conclusión:

Lucifer fue echado del cielo. Es un enemigo vencido. Ahora bien, ¿por qué Dios no lo destruyó directamente? ¿Por qué lo echó del cielo, y lo dejó continuar con su rebelión? Porque si Dios lo hubiera destruido de inmediato, habría contribuido a incrementar las sospechas y dudas sembradas en la mente de los demás ángeles. Dios tuvo que dejar que la rebelión de Satanás siguiera su curso natural. Que se demostraran ampliamente las consecuencias del pecado, de la desobediencia a Dios. Una escritora cristiana lo describió de esta manera:

“La rebelión de Satanás había de ser una lección para el universo a través de todos los siglos venideros, un testimonio perpetuo acerca de la naturaleza del pecado y sus terribles consecuencias. Los resultados del gobierno de Satanás y sus efectos sobre los ángeles y los hombres iban a demostrar qué resultado se obtiene inevitablemente al desechar la autoridad divina. Iban a atestiguar que la existencia del gobierno de Dios entraña el bienestar de todos los seres que él creó. De esta manera la historia de este terrible experimento de la rebelión iba a ser una perpetua salvaguardia para todos los seres santos, para evitar que sean engañados acerca de la naturaleza de la transgresión, para salvarlos de cometer pecado y sufrir sus consecuencias.

El que gobierna en los cielos ve el fin desde el principio. Aquel en cuya presencia los misterios del pasado y del futuro son manifiestos, más allá de la angustia, las tinieblas y la ruina provocadas por el pecado, contempla la realización de sus propios designios de amor y bendición.  Aunque haya ‘nube y oscuridad alrededor de él: justicia y juicio son el asiento de su trono.’ (Sal. 97: 2.) Y esto lo entenderán algún día todos los habitantes del universo, tanto los leales como los desleales. ‘Él es la Roca, cuya obra es perfecta, porque todos sus caminos son rectitud: Dios de verdad, y ninguna iniquidad en él: es justo y recto.’ (Deut. 32: 4.)” (Patriarcas y profetas, p. 23).

Y así fue. Hasta el día de hoy, Lucifer sigue estando, no en el cielo, sino aquí en la tierra. Él es el originador del mal, del pecado, del sufrimiento. Y como lo veremos en nuestro próximo encuentro, él introdujo el pecado, la muerte y el sufrimiento en nuestro mundo y en nuestras vidas.

Querido amigo, apreciada amiga, hay esperanza. El autor del bien es Dios, el originador del mal es Satanás. Ese conflicto iniciado en el cielo continúa en nuestros corazones. La pregunta es, ¿de qué lado deseas estar: del bien o del mal? ¿A quién le vas a brindar tu lealtad: a Dios, o a Lucifer? Dios te está llamando. Elige a Dios, elige el bien, elige la vida.

EL TRABAJO DE LOS ÁNGELES

 

ADVENTISTAS FUTURISTAS: EL DESAFÍO DE LA INTERPRETACIÓN FUTURISTA A LA ESCATOLOGÍA ADVENTISTA

 ADVENTISTAS FUTURISTAS: EL DESAFÍO DE LA INTERPRETACIÓN FUTURISTA A LA ESCATOLOGÍA ADVENTISTA

Joel Turpo

Resumen

La presente investigación analiza y evalúa la interpretación futurista de los libros de Daniel y Apocalipsis de algunos adventistas, quienes, recha- zando el sistema de interpretación historicista, propia de la Iglesia Ad- ventista, entienden los días proféticos como períodos literales que tienen un cumplimiento o doble cumplimiento en el futuro previo a la segunda venida de Cristo. El autor sostiene que la hermenéutica futurista de estos adventistas sigue de cerca los principios metodológicos hermenéuticos del sistema de interpretación futurista dispensacionalista y católico, los cuales rechazan los fundamentos escriturísticos importantes para la inter- pretación bíblica como son el principio de analogía y la concepción del tiempo de la cosmovisión bíblica.

Palabras claves

Historicismo, futurismo, dispensacionalismo, escatología, hermenéutica

Abstract

The present investigation analyzes and evaluates the futuristic interpre- tation of the books of Daniel and Revelation of some Adventists, who, rejecting the historicist interpretation system, typical of the Adventist Church, understand the prophetic days as literal periods that have a ful- fillment or double fulfillment in the future before the second coming of Christ. The author maintains that the futuristic hermeneutics of these Ad- ventists closely follows the hermeneutical methodological principles of the dispensationalist and Catholic futuristic interpretation system, which reject the important Scriptural foundations for biblical interpretation such as the principle of analogy and the conception of the time of the Biblical worldview.

Key words

Historicism, futurism, dispensationalism, eschatology, hermeneutics

Introducción


1
 P. G. Damsteegt, “How Our Pioneers Discovered the Sanctuary Doctrine,” Adventists Affirm (Fall 1992).; C. M. Maxwell, “A Brief History of Adventist Hermeneutics,” Journal of the Adventist Theological Society 4, no. 2 (1993): 214-5.Desde su surgimiento en el siglo XIX, la Iglesia Adventista del Séptimo Día se ha caracterizado por su énfasis en la inter- pretación escatológica de las profecías apocalípticas.1 Las bases para esta interpretación se toman del sistema historicista2 de in- terpretación profética de los reformadores,3 la iglesia primitiva4 y la Biblia.5 Así, los periodos proféticos de Daniel y Apocalipsis se interpretan haciendo uso del principio día por año,6 del principio de recapitulación7 y del principio de “analogía Scripturae” (“ana- logía de la Escritura”) que entiende que la “Escritura interpreta a la Escritura”.8

2 El sistema de interpretación profética que se denomina historicismo, com- prende que las profecías hallan su cumplimiento a través del curso de la historia de la humanidad, comenzando en el tiempo en que los profetas las escribieron hasta la segunda venida de Cristo. Para mayor información véase William H. Shea, “Historicism, the Best Way to Interpret Prophecy,” Adventists Affirm 17, no. 1 (2003): 22-34.

3 Maxwell, “A Brief History of Adventist Hermeneutics.”., 213.

4 David P. Gullón, “An Investigation of Dispensational Premillennialism: An Analysis and Evaluation of the Eschatology of John F. Walvoord” (Ph. D. Disser- tation, Andrews University, 1992): 27-52.

5   Ángel M. Rodríguez, Fulgores de gloria (México: Asociación Publicado-    ra Interamericana, 2002)., 12-19; Hans K. LaRondelle, Las profecías del fin: Enfoque contextual-bíblico (Buenos Aires, Argentina: Asociación Casa Editora Sudamericana, 2009), 66-82.

6 Este principio encuentra su base textual en Números 14:34 como en Ezequiel 4:6 donde aparece el simbolismo de entidades y períodos en miniatura que re- presentan realidades mayores. Para mayor información sobre el principio de in- terpretación profética de día por año véase: Alberto Timm, “El ‘simbolismo en miniatura’ y el principio de ‘día por año’ en la interpretación profética,” Theo- logika 22, no. 1 (2007), 2-35; Gerhard Pfandl, “En defensa del principio de ‘día por año’,” Theologika 31, no. 2 (2016), 222-246; William H. Shea, Estudios se- lectos sobre interpretación profética (Lima, Perú: Ediciones SALT, 1990), 57-94; William Johnsson, “Apocaliptica bíblica,” in Tratado de teología Adventista del Séptimo Día, ed. George W. Reid (Buenos Aires: ACES, 2009), 899-901; Roy Gane, Sin temor al juicio (Buenos Aires: ACES, 2005), 74-78; Gerhard Pfandl, Daniel vidente de Babilonia (Buenos Aires: ACES, 2004), 60-62; Desmond. Ford, Daniel (Nashville, Tennessee: Southern Publishing Association, 1978), 300-305; Gerhard F. Hasel, “El ‘cuerno pequeño’, el santuario celestial y el tiempo del fin: estudio de Daniel 8:9-14,” in Simposio sobre Daniel: Estudios introductorios y exegéticos, ed. Frank B. Holbrook, vol. 5 de Clásicos del Ad- ventismo (Colombia: Asociación Publicadora Interamericana; GEMA Editores, 2010), 440, 443; Para evaluar la aplicación histórica del principio día por año véase Leroy E. Froom, The Prophetic Faith of Our Fathers (Washington: Review and Herald, 1954), 4:784-851.

Bajo estos principios, la Iglesia Adventista sostiene que  las profecías, especialmente de Daniel y Apocalipsis, tienen un cumplimiento histórico desde los días del profeta hasta el fin del tiempo.9 Asimismo, tanto las 2.300 tardes y mañanas de Daniel 8:14, los 1260 días de Dan 7:25, 12:7; Ap 12:14 (cf. Ap 11:2, 3;

12:6; 13:5), los 1290 días de Dan 12:11 y los 1335 días de Dan 12:12 abarcan períodos que deben ser interpretados como años.10


7
 Rodríguez, Fulgores de gloria, 15, 16. Allí, también menciona que “este prin- cipio se refiere a las conexiones entre los diferentes círculos de visiones”. Así, “aunque cada visión es una unidad independiente, están relacionadas unas con otras de varias maneras”. Para Johnson las profecías de Daniel y Apocalipsis, “recapitulan y amplían el tema ya dado […] Esta naturaleza de recapitulación de varias secuencias impide una lectura continua o en línea recta de los capítu- los” (Johnsson, “Apocaliptica bíblica.”, 901); véase también: Ekkehardt Mueller, “Recapitulation in Revelation 4-11,” Journal of the Adventist Theological Soci- ety 9, no. 1 (1998).

8  Henri Blocher, “The ‘Analogy of Faith’ in the Study of Scripture: In Search of Justification and Guide-Lines,” Scottish Bulletin of Evangelical Theology 5, no. 1 (1987), 17; Para Peckham, “analogía Scriptura means that Scripture is in- ternally coherent; thus any scriptural text should be understood in light of all oth- ers (Isa 8:20; Luke 24:27,44-45)” (John C. Peckham, “Sola Scriptura: Reductio ad Absurdum?,” TrinJ 35 (2014)], 200). Para mayor información del uso de este principio en los primeros adventistas, véase Marcos Blanco, “Early Adventists’ Homiletical Principles and the Expository-vs-Thematic Sermons Discussion,” DavarLogos 16, no. 1 (2017): 29-60.

9 Johnsson, “Apocaliptica bíblica”.

10 Para mayor información con respecto a la forma de interpretar estos períodos proféticos dentro de la Iglesia Adventista del Séptimo Día véase ibid., 899, 900; William H. Shea, “La unidad de Daniel,” in Holbrook, Simposio sobre Daniel, 169-256; Pfandl, Daniel vidente de Babilonia; Rodríguez, Fulgores de gloria;

Sin embargo, en las últimas décadas han surgido nuevas interpre- taciones de corte futurista en relación a los períodos proféticos de Dan 12, especialmente de los 1260, 1290 y 1335 días,11 que se en- tremezclan con diferentes profecías del libro de Apocalipsis y las proyectan a un período de tiempo antes del fin. El presente artículo

(1) estudia estas interpretaciones, (2) critica sus postulados y (3) evalúa su posición y origen hermenéutico.

Interpretación futurista adventista

La interpretación futurista no aplica el principio día por año a los períodos proféticos de Daniel 12 – 1260, 1290 y 1335 días –, en cambio considera que deben entenderse como días literales que esperan un cumplimiento para el futuro. Así, se acepta una inter- pretación literal de las profecías.12 Por ejemplo, Marian G. Berry en su libro Warning!,13 aplica este enfoque literal a todas las partes de los libros de la Biblia.14 Berry concibe que en Dn 12 no hay ningún símbolo profético, por lo tanto debe ser leído en sentido literal,15 lo que de otro modo significa que los períodos proféticos representan días literales que comienzan con la futura ley domini- cal, como se muestra en el cuadro 1.


11
 Para una revisión breve de los desafíos con el futurismo véase Alberto Timm, “hermenéutica Adventista del Sétimo Día, 1844-1999: un breve panorama histó- rico”, en Entender la Palabra: Hermenéutica adventista para el Nuevo Siglo, Ed.Merling Alomía, Daniel el profeta mesiánico, 3ª ed. (Lima, Perú: Ediciones Theológika, 2010); Mervin Maxwell, El misterio del futuro revelado (Buenos Aires: ACES, 1991). Para un enfoque adventista sobre los tiempos proféticos de Daniel 12 véase Alberto Timm, “Los 1.290 y los 1.335 días de Daniel: Conside- raciones que clarifican la interpretación correcta de estas profecías de tiempo,” Revista Adventista, no. 2 (febrero, 2006), 6-9.

  1. Alomía et al. (Cochabamba, Bolivia: Editorial UAB, 2000), 39-41.

12  Para  mayor  información  de  predicadores  independientes  que  han  trata- do de prolongar algunos períodos apocalípticos véase Hernandez, “Adventist Eschatological Identity and the Interpretations of the Time Periods of Daniel 12:11-12.”.: 73-76; Jorge Torreblanca, “Evaluación crítica de algunas ideas publicadas respecto a Daniel 12,” in Como el resplandor del firmamento: Festschrift a los Dres. D. Gullón y H. Treiyer, eds. Víctor Armeteros y Raúl Quiroga (Lib. San Martín, Entre Ríos: Universidad Adventista del Plata, 2012), 172.

13 Marian G. Berry, Warning! (Brushton, NY: Teach Services, 1990).

14 Ibíd., 6.

 

Cuadro 1: Los tiempos de Daniel 12 según María G. Berry

De este modo, para Berry, tanto los 1260, 1290 y 1335 días representan días literales. Los 1260 días terminan con el decreto de muerte universal. Los 1290 días, añaden 30 días literales más a los 1260 días. Los primeros 15 días que se añaden vienen del cumplimiento de la “hora” de Apocalipsis 17:12, los otros 15 días, llegan de la “hora” de Ap 18:10. Berry es incoherente en la aplica- ción de sus principios, ya que hace una mezcla de tiempo literal y simbólico,16 pues emplea el principio día por año para los textos de Apocalipsis, no obstante, no lo hace para los textos de Daniel 12, que los entiende como literales.17


16
   Jorge Torreblanca, “Evaluación crítica de algunas ideas publicadas respecto a Daniel 12,” in Como el resplandor del firmamento: Festschrift a los Dres. D. Gullón y H. Treiyer, eds. Víctor Armeteros y Raúl Quiroga (Lib. San Martín, Entre Ríos: Universidad Adventista del Plata, 2012).15 Ibíd., 154.

17 Para una evaluación de los argumentos de Marian Berry véase Maximiliano Baeza, “Una evaluación de la posición escatológica de Marian Berry tal como aparece en su libro ‘Warning! In the 1.260, 1.290, 1.335 Days Timelines of Da- niel 12’” (Tesis de licenciatura, Universidad Adventista del Plata, 2003).

Desde otro punto de vista, que también entiende los perío- dos proféticos de Dn 12 como literales, Samuel Núñez sostiene que la “abominación desoladora” de Dn 12 y el “t¹mîd”, están muy relacionados con los eventos de los “últimos días” de la historia de nuestro mundo.18 Él propone que Dn 12:11 predice el tiempo cuando se ponga a un lado el t¹mîd, es decir, el culto a Dios como está representado en la adoración en el día sábado,19 y sea cam- biado por el día domingo, que lo entiende como la “abominación desoladora”,20 símbolo de la autoridad papal. De allí en adelante, inician los 1290 días (Dn 12:1) y 1335 días (Dn 12:12) literales21 antes de la segunda venida de Cristo.

Núñez menciona:

[…] el ‘servicio continuo’ sería quitado al establecer la ‘abomi- nación asoladora’. Este evento, como ya hemos visto, tendría su cumplimiento con el establecimiento obligatorio de la observancia del día domingo, que es lo mismo que la marca de la ‘bestia’ y la marca de su ‘imagen (Ap 13:11-17)’.22


19
 Núñez también sostiene: “[…] el desplazamiento del ‘servicio continuo’ ocu- rrirá cuando el ‘rey del norte’ ataque la ley de Dios, o la autoridad de Jesús, al imponer de manera obligatoria y universal un día de descanso religioso contrario a los diez mandamientos de Dios. […] al asentar o establecer un día de repo-    so obligatorio contrario a la señal del pacto o la ley de Dios (Éxo. 31:12-17)” (Nuñez, Las profecías apocalípticas de Daniel, 188.).18 Núñez menciona: “Esta declaración se basa en el contexto de Daniel 11:31, donde encontramos que los eventos de dicho pasaje acontecerían antes del tiem- po del fin (cf. 11:35), mientras que el contexto de Daniel 12:11 indica que los eventos de ese pasaje se cumplirán en el tiempo del fin (Dan. 12:1-10). […] los eventos de ambos pasajes tendrían que acontecer en distintas épocas de la histo- ria. Es decir, los eventos de Daniel 12:11 tendrían que acontecer en el ‘tiempo del fin’, mientras que los eventos de Daniel 11:31, antes del tiempo del fin (Samuel Nuñez, Las profecías apocalípticas de Daniel: La verdad acerca del futuro de la humanidad, vol. 2 (Mexico, D.F.: Samuel Núñez), 180); Véase también Samuel Nuñez, “El ‘Continuo’ y la ‘Abominación Asoladora’ de Daniel 12:11,” Ministe- rio adventista (septiembre de 1992), 21.

20 […] la expresión ‘abominación desoladora’, de Daniel 12:11, es metafórica y se refiere a un falso día de reposo que será impuesto por el ‘rey del norte’, o por uno de sus aliados, o por ambos juntos (ibíd., 189.

21 Núñez menciona: “Después de mi investigación de Daniel 12:11 y 12, he llegado a la conclusión de que el vocablo días de estos versículos es literal, y que se cumplirá en el futuro” (ibíd., 191).

Todo esto nos lleva a concluir que los días de Daniel 12:11 son literales. Ahora bien, si los días de Daniel 12:11 son literales, en- tonces los 1335 días de Daniel 12:12 también lo son, ya que am- bos períodos aparecen en el mismo contexto del ‘tiempo del fin’, y el último es una extensión del primero. Esta realidad nos indica que ambos períodos tienen que comenzar al mismo tiempo, pero que uno de ellos terminará 45 días después del otro.23

Con referencia a las profecías del libro de Apocalipsis, Erwin R. Gane, en su libro Trumpet after Trumpet24 combina la interpretación historicista con la futurista, siguiendo una filosofía de la interpretación de la historia que la reconoce como cíclica y repetitiva.25 En este libro postula que las siete trompetas de Apoca- lipsis tienen un cumplimiento historicista, pero también un mayor cumplimiento en el tiempo después del cierre de la puerta de gra- cia. Así, él opta por una interpretación dual, que a su vez abre la puerta a múltiples cumplimientos.26

Por tanto, la posición de estos adventistas de corte futurista se sostiene sobre una interpretación que entiende los días profé- ticos de Daniel como literales y del doble cumplimiento de las profecías. ¿Habrá algún problema con esto? Estas interpretaciones contienen varios errores como se pre- sentan a continuación:27

Crítica a la interpretación futurista adventista


22
     Ibíd., 195, 6.

23     Ibíd., 195.

24     Erwin R. Gane, Trumpet after Trumpet: Will Revelation’s Seven Trumpets

Sound Again? (Nampa, Idaho: Pacific Press Pub. Association, 2012).

25 Ibíd., 295.

26 Ekkehardt Mueller, “A New Trend in Adventist Eschatology: A Critical Anal- ysis of a Recent Publication,” Reflections 44 (2013).

27     Para mayor discusión de la crítica a esta posición futurista véase Torreblanca, “Evaluación crítica de algunas ideas publicadas respecto a Daniel 12.”.; Angel M. Rodriguez, “Daniel 12:5-13,” accedido el 9 de abril de 2018, https:// adventistbiblicalresearch.org/es/materials/bible-ot-texts/daniel-125-13; Gerhard Pfandl, “Time Prophecies in Daniel 12,” accedido el 9 de abril de 2018, https:// adventistbiblicalresearch.org/sites/default/files/pdf/Release%205.pdf;   Alber- to Timm, “The 1,290 and 1,335 Days of Daniel 12,” accedido el 9 de abril de 2018, https://www.adventistbiblicalresearch.org/sites/default/files/pdf/daniel12_ 0.pdf; Hernandez, “Adventist Eschatological Identity and the Interpretations of the Time Periods of Daniel 12:11-12.”; Mueller, “A New Trend in Adventist Es- chatology.”Núñez entiende que el “continuo” que se quita en Dn 12:11 se refiere al sábado. Esta es una interpretación para nada bíblica del término hebreo tamîd (continuo),28 el cual designa las diferentes actividades realizadas continuamente por el sacerdote durante el año en el atrio y el lugar santísimo,29 es decir, la expiación y la intercesión. Por lo tanto, su significado se relaciona con el ministerio expiatorio e intercesor de Cristo en el santuario celestial.30 No obstante, nunca se asocia con la adoración en el día sábado y su substitución por el domingo, lo cual como menciona

28 Timm, “The 1,290 and 1,335 Days of Daniel 12.”., 3.

29 Esta palabra se emplea en conjunción con el sacrificio (Ex 29:38, 42; Nm 28:3, 6), el fuego sobre el altar (Lv 6:13), el pan de la proposición (Ex 25:30; Lv 24:8), el fuego de las lámparas (Ex 27:20; Lv 24:2-4), la ofrenda del incienso (Ex 30:8), la mediación diaria/continua del sumo sacerdote, como lo representaban sus vestiduras especiales (Ex 28:29, 30, 38); y la ofrenda regular de granos del sumo sacerdote (Lv 6:20).

30 Para mayor información sobre el significado y función de t¹mîd véase Wi- lliam H. Shea, “Dimensiones espaciales en la visión de Daniel 8,” in Holbrook, Simposio sobre Daniel, 521, 522; Ángel M. Rodríguez, “Significación del len- guaje ritual de Daniel 8:9-14,” in Holbrook, Simposio sobre Daniel, 540, 541; Hasel, “El ‘cuerno pequeño’, el santuario celestial y el tiempo del fin.”, 411-415, 428-432; Martin Pröbstle, “Truth and Terror: A Text-Oriented Analysis of Dan- iel 8:9-14” (Ph.D. dissertation, Andrews University, 2006), 206-232; Rodríguez, Fulgores de gloria, 52; Pfandl, Daniel vidente de Babilonia, 77, 78; Alomía, Daniel el profeta mesiánico, 279, 287; Merling Alomía, El año agradable de Jehová: Simbolismo y realidad de las fiestas del antiguo Israel (Lima, Perú: Ediciones Theológika, 2009), 152-162; Gane, Sin temor al juicio, 43, 44; Alberto Torreblanca “es pura especulación” que “contradice su propia interpretación de tamîd como el ministerio de Cristo en el santuario celestial”.31

  1. Treiyer, El día de la expiación: Y la purificación del Santuario (Buenos Aires: ACES, 1988), 320-333; Gerhard F. Hasel, Redención divina hoy: Estudios sobre la doctrina del santuario (Lima, Perú: Ediciones SALT, 1981), 59, 60; Maxwell, El misterio del futuro revelado, 151-194.
  2. Berry entienden que los 1260 días de Daniel 7:25 y 12:7 se refieren a dos períodos diferentes de la historia, una que se aplica al pasado y otra al futuro. Con esto se viola el principio hermenéutico fundamental de analogía Scripturae que entiende que la Escritura interpreta a la Escritura.32 Principio que también ha sido validado por Elena de White al afirmar que “La Biblia es su propio intérprete. Debe compararse texto con texto. El estudiante ha de aprender a considerar la Biblia como un todo y a ver la relación que existe entre sus partes”.33 Si se desecha este principio se cae en el peligro que el lector se convierta en la regla hermenéutica que defina la interpretación de la Biblia, como sucede en este
  3. En congruencia con la anterior posición, la perspectiva futurista entiende que en Dn 8:11 y 11:31 la acción de quitar el “continuo” y el establecimiento de la “abominación desoladora” se refieren a eventos ocurridos en el pasado, durante los 1260 años de Dn 7:25. En cambio, en Dn 12:11, donde se repiten tales acciones se refieren a acontecimientos futuros, que tienen una aplicación Otra vez, no se es congruente con el principio de analogía Scripturae. Ya que los textos son paralelos y se refieren a los mismos acontecimientos históricos.34 Como menciona Torreblanca: “Ahora, si 11:31 refiere al pasado, del mismo modo debe hacerlo 12:11, porque ‘la Biblia se interpreta a sí misma’”.35

32     Pfandl, “Time Prophecies in Daniel 12”.31     Torreblanca, “Evaluación crítica de algunas ideas publicadas respecto a Da- niel 12”.

33     Elena G. White, La educación (Buenos Aires: ACES, 1978).

34     Torreblanca, “Evaluación crítica de algunas ideas publicadas respecto a Da- niel 12.”.

  1. En base a los puntos 2 y 3, se transgrede el principio de recapitulación, que cubre y repite el mismo período a partir de los días de Daniel hasta el establecimiento del reino en ocasión de la segunda venida de De este modo, Dn 2, 7, 8 y 9, y 10 al 12, van repitiendo los mismos poderes históricos, añadiendo nueva información. No son diferentes poderes o eventos que se cumplen unos en el pasado y otros en el futuro. En cambio, de acuerdo al principio de recapitulación se repite la secuencia de poderes históricos con una ampliación de información.36
  2. Estas interpretaciones ignoran la estructura básica de las profecías del libro de Daniel, donde las visiones son siempre seguidas de explicaciones,37 véase cuadro

 

Daniel 2
Visión: 31-35Explicación: 36-46
Daniel 7
 

Visión: 1-14

Explicación: 15-27

 

Período de tiempo: v. 25, 1260 días

Daniel 8 y 9
 

Visión: 8:1-12

Explicación: 8:13-16; 9:24-27

 

Período de tiempo: 8:14; 9:24-27

Daniel 10-12
 

Visión: 11:2-12:4

Explicación: 12:5-13

 

Período de tiempo: vv 7, 11, 12

Cuadro 2: La estructura básica de las profecías de Daniel


36
     Pfandl, “Time Prophecies in Daniel 12.”.; Torreblanca, “Evaluación crítica de algunas ideas publicadas respecto a Daniel 12.”, 175, 176.35    Ibíd., 181.

37    Pfandl, “Time Prophecies in Daniel 12.”.

De esta suerte, se crea una nueva unidad literaria que separa la última parte de la visión (12:1-4) y la une con  la sección final (12:5-13)38 lo que produce el resquebrajamiento de la unidad literaria de la última profecía del libro de Daniel que está compuesta por una visión (11:2-12:4) y su explicación (12:5- 13),39 destruyendo, a su vez, la estructura general que presentan las profecías del libro de Daniel, ya que se estaría interpretando la sección de Dn 12:5-13 como una nueva visión que no tendría su correspondiente explicación.40

  1. En consecuencia, se rompe la localización literaria de los tiempos proféticos que se encuentran siempre dentro de la sección de explicación y no en las visiones mismas (véase cuadro 2).41
  2. Con esto, lo mismo que hace la interpretación dispensacionalista al cortar la última semana de la profecía de las 70 semanas de Dn 9:24-27, se hace también con la profecía de Dn 12:5-13, al cortarla del mismo libro de Daniel y trasladar su cumplimiento al futuro.42
  3. Asimismo, se ignora las conexiones lingüísticas y gramaticales entre la sección de la visión y la explicación.43
  4. Como se  mencionó,  se  mezcla  el  tiempo  literal  y  el profético lo que estropea el contexto simbólico por una interpretación literal que causa toda una confusión interpretativa.44

39 Rodriguez, “Daniel 12:5-13”.38 Torreblanca, “Evaluación crítica de algunas ideas publicadas respecto a Da- niel 12”., 174, 175.

40 Torreblanca, “Evaluación crítica de algunas ideas publicadas respecto a Da- niel 12.”. Para Timm este hecho “rompe el paralelismo profético literario del libro de Daniel”. Véase Timm, “The 1,290 and 1,335 Days of Daniel 12”, 2.

41 Rodriguez, “Daniel 12:5-13.”.; Torreblanca, “Evaluación crítica de algunas ideas publicadas respecto a Daniel 12”, 176.

42 Timm, “The 1,290 and 1,335 Days of Daniel 12”.

43 Para mayor información, véase Rodriguez, “Daniel 12:5-13.”. Pfandl, “Time Prophecies in Daniel 12.”, 3, 4.

  1. Así, se refleja la interpretación futurista jesuita de la Iglesia católica Romana de la Contra 45
  2. Alberto Timm menciona dos puntos más que contradicen las afirmaciones futuristas, en relación con las declaraciones de Elena de White. En la primera, Timm menciona:

Si estas teorías fueran correctas, con la mera proclamación del decreto dominical ya sabríamos de antemano cuando se cierra la puerta de la gracia y cuándo se produce la segunda venida de Cris- to. Es, por consiguiente, una forma sutil y capciosa de fijar fechas para los acontecimientos finales. Por más originales y creativos que parezcan, estos intentos no pasan de ser propuestas especu- lativas que desconocen o menosprecian, en nombre de Elena de White, sus propias advertencias al respecto.46

Elena de White afirmó: “La cuestión de las fechas no ha sido una prueba desde 1844, y nunca volverá a ser una prueba”.47 Esta entre otras citas,48 refuerzan el concepto de que los tiempos profé- ticos finalizaron en 1844. Por tanto, la interpretación futurista no tiene acceso en el pensamiento profético-escatológico adventista.

  1. El segundo punto que menciona Timm, tiene que ver con la mala comprensión de las afirmaciones de Elena de White, que desvirtúa el entendimiento de un tiempo profético luego de Elena de White menciona: “We told him some of his errors of the past, that the 1335 days were ended and numerous errors of

45 Joel Turpo, “El Anticristo, los 1260 días y el rapto secreto: origen y desa- rrollo de la escuela futurista de interpretación profética y su impacto en la iglesia Adventista del Séptimo Día,” Theologika 28, no. 2 (2013).44 Pfandl, “Time Prophecies in Daniel 12.”., 4; Rodriguez, “Daniel 12:5-13.”

46 Timm, “Los 1.290 y los 1.335 días de Daniel,” 9.

47 Elena G. White, Primeros escritos, 2ª ed. (Mountain View, CA: Publica- ciones Interamericanas; Pacific Press Publishing Association, 1962), 75.

48 Para mayor información véase Timm, “Los 1.290 y los 1.335 días de Daniel.”.

his”.49 Esta cita parece sugerir que fue un error sostener que los 1335 días se habían cumplido, lo que lleva a pensar que existe un cumplimiento del tiempo profético después de 1844. Sin embargo, esta es una suposición que no tiene apoyo histórico, ya que Elena de White no se opone a la creencia de que los 1335 días ya se habían cumplido en 1844. Es más, ella menciona que “Nunca más habrá un mensaje para el pueblo de Dios que se base en el tiempo. No hemos de saber el tiempo definido, ya sea del derramamiento del Espíritu Santo o de la venida de Cristo”.50 De este modo, estos periodos proféticos ya se cumplieron en el pasado y no se debe esperar un cumplimiento en el futuro.

Hermenéutica futurista adventista

La hermenéutica futurista adventista sigue muy de cerca los principios hermenéuticos del sistema futurista dispensacionalista, el que a su vez se dejó impactar por el sistema futurista de la igle- sia católica.51 De esta forma, los orígenes del sistema futurista vie- nen directamente de la contra Reforma, es decir, del movimiento que se opuso tenazmente a la Reforma, que con su grito de batalla de “sola Scriptura”52 trato de reformar la Iglesia Católica en el50 siglo XV y XVI, fracasando vertiginosamente. Es más, con el paso del tiempo, las iglesias protestantes que se formaron como resultado de la Reforma, irónicamente terminaron abrazando el sistema futurista de la Iglesia Católica y desecharon el sistema historicista de interpretación profética.53 Elena G. White, Mensaje selectos (Mountain View, Calif.: Pacific Press Pub. Association, 1966), 1:220.49 Citado por ibíd.

51 Para mayor información véase Turpo, “El Anticristo, los 1260 días y el rapto secreto.”.; Gullón, “An Investigation of Dispensational Premillennialism.”, 81, 82.

52 Kerbs menciona: “[…] Lutero establece el principio de que el único fun- damento de la fe y de la teología son las Escrituras. No es posible conocer a Dios sin las Escrituras. Siguiendo en esto a Ockham, Lutero sostiene que el ser de Dios, en tanto Dios y la Trinidad, sólo pueden ser reconocidos con base en las Escrituras y sin las sutilezas escolásticas” (Raúl Kerbs, El problema de la identidad bíblica del cristianismo: Las presuposiciones filosóficas de la teología cristiana: desde los presocráticos al protestantismo (Lib. San Martín, Entre Ríos: Editorial Universidad Adventista del Plata, 2014), 570); Lints a su vez declara: “It is no accident that Luther began to appeal to the Scriptures as the final author- ity in his debates with the Roman Catholic Church. His background in biblical exegesis convinced him of the priority of Scripture over all church authorities

El futurismo adventista usa la misma interpretación literal tal como lo hace el dispensacionalismo futurista. Es interesante notar que el primer protestante en aceptar el futurismo que pro- vino de la iglesia católica, fue Samuel Roffey Maitland54 quien atacó también el principio día por año de interpretación proféti- ca del historicismo, apoyando así, la aparición del anticristo por 1260 días literales antes de la segunda venida de Cristo. Este li- teralismo en la interpretación de las profecías fue luego acuña-  do y desarrollado por el padre del dispensacionalismo, John N. Darby,55 convirtiéndose luego en la posición teológica dominante en la interpretación de las profecías56 que se ha infiltrado en casi cada rama del protestantismo.57 El literalismo, en palabra de La- Rondelle, “le atribuye a las descripciones proféticas la exactitud de un cuadro fotográfico hecho con anticipación”.58 Sin embargo, la hermenéutica del literalismo no toma en cuenta la naturaleza espiritual del Nuevo Testamento (1 Co 2:14, 15) ni que el NT, interpreta de forma espiritual pasajes del Antiguo Testamento. A esto Gulley menciona:

53    Turpo, “El Anticristo, los 1260 días y el rapto secreto.”.and ultimately led him to a rejection of the system of theology inherited from the medieval Roman Catholic tradition” (Richard Lints, The Fabric of Theology: A Prolegomenon to Evangelical Theology (Grand Rapids, Mich.: Eerdmans, 1993), 149).

54     George E. Ladd, The Blessed Hope: A Biblical Study of the Second Advent and the Rapture (Grand Rapids, MI: Eerdmans, 1984).

55    Turpo, “El Anticristo, los 1260 días y el rapto secreto”.

56    Ibíd., 275.

57     Norman Gulley, ¡Cristo viene!: un enfoque cristocéntrico de los eventos de

los últimos días (Buenos Aires: ACES, 2003).

58    LaRondelle, Las profecías del fin, 33.

El Nuevo Testamento interpreta espiritualmente pasajes del An- tiguo Testamento y muestra que los literalistas en interpretación profética crucificaron a Cristo (véase Mat. 23:13-39; Mar. 12:1- 12; Luc. 12:56; Juan 11:45-57). A diferencia del Israel de sus días, Cristo interpretó el reino como que ya estaba en medio de ellos (véase Mat. 10:7; 12:28 […]).59

De esta forma, el literalismo contradice la interpretación espiritual de la Biblia que se entiende como la propia autointer- pretación de la Biblia, oponiéndose así, al principio de analogia Scripturae.60

Asimismo la interpretación futurista adventista extrae de las canteras futuristas dispensacionalistas la hermenéutica del doble cumplimiento o como se lo ha denominado interpretación apote- lesmática.61 Esta forma de interpretar las profecías fue argüida por Drummond en las conferencias de Albury Park al calificar que las profecías referentes al anticristo podrían tener doble y hasta un triple cumplimiento.62 Drumond señala:

For as all the prophecies of the Old Testament had an inchoate ac- complishment first, and a more perfect fulfillment afterwards, so it is not impossible that this great prophecy of the New Testament may have had a partial application during the while time of the Gentile dispensation, and will have a more full and literal completion in the days which accompany the coming of our Lord.63


60
 Para mayor información de evidencias que se oponen al literalismo véase Norman R. Gulley, Systematic theology: Prolegomena, vol. 1 (Berrien Springs, MI: Andrews University Press, 2003).59 Gulley, ¡Cristo viene!, 79.

61   Dentro de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, George Mc Cready Pri-   ce y Desmond Ford han apoyado este enfoque del doble cumplimiento, con su propuesta apotelesmática o de múltiples cumplimientos. Véase respectivamente: George M. Price, The Greatest of the Prophets: A New Commentary on the Book of Daniel (Mountain View, Calif.: Pacific Press Pub. Association, 1955), 30-31; Desmond. Ford, Daniel 8:14, the Day of Atonement, and the Investigative Judg- ment (Casselberry, Fla.: Euangelion Press, 1980), 294-326; Ford, Daniel, 49-50.

62 Gullón, “An Investigation of Dispensational Premillennialism.”.

Esta hermenéutica tiene su origen en la concepción de la his- toria de la filosofía griega, especialmente en los ciclos históricos repetitivos de la filosofía platónica64 que se usa como base para la visión espiral y cíclica de la historia. Lo cual es, como lo menciona, Ouro, “inconsistent with the Hebrew-Christian conception”65 que sostiene una filosofía de la historia que apoya una visión linear del tiempo y la interpretación profética.66 Por lo cual, tanto la hermenéutica literal que concibe los días como períodos de 24 horas, como la hermenéutica de doble cumplimiento rechazan fundamentos Escriturísticos importantes para la interpretación bíblica como son el principio de analogía y la concepción del tiempo de la cosmovisión bíblica.

Conclusión

El sistema de interpretación futurista levanta sus pilares   en torno a una interpretación literal de los tiempos proféticos que inexorablemente pisotea el principio de interpretación historicista de día por año, tan importante en la concepción de la Reforma y de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Una vez flanqueado este principio solo queda la aceptación de nuevas metodologías her- menéuticas que a su vez destruyen otros principios hermenéuticos importantes en interpretación profética, esencialmente el principio que entiende a la Biblia como su propio intérprete, o como los eruditos lo llaman analogia Scripturae, que se fundamenta en el principio de sola Scriptura, la que también queda nulificada.

64 Para mayor información véase Roberto Ouro, “The Apotelesmatic Principle: Origin and Application,” Journal of the Adventist Theological Society 9, 1-2 (1998).63 Henry Drumond, Dialogues on Prophecy, 1:377; Citado por ibíd., 92, 93.

65 Ibíd., 336.

66 Para una concepción hebrea del tiempo véase Barr, The Semantics of Bibli-  cal Language., 10, 11; Joel R. Turpo, “Ética, liderazgo y cosmovisión bíblica frente a la cosmovisión naturalista,” Apuntes Universitarios 2, no. 2 (2012): 98.

Estas interpretaciones futuristas rompen la estructura básica de las profecías del libro de Daniel. Resquebrajando la unidad li- teraria de Daniel 10 al 12, de tal forma que se pisotea el principio de recapitulación, tan importante para comprender estas profecías. Como resultado, se aceptan los postulados de una hermenéutica que apoya el doble y hasta el triple cumplimiento, lo que deshace el contexto simbólico por una interpretación literal.

De esta forma, así como la interpretación futurista intentó eliminar con el paso del tiempo al sistema de interpretación histo- ricista, ahora se intenta hacer lo mismo. En este caso, la interpre- tación futurista de algunos adventistas contradice los principios fundamentales de interpretación profética que originó y desarrolló la Iglesia Adventista, llevándola a aceptar postulados que en sus consecuencias finales llevan a desacreditar la autoridad de la Bi- blia por una hermenéutica privada a gusto del lector.